Es en el deporte donde la mentalidad ganadora se observa más a simple vista. Es así porque cualquier deportista de élite compite para ganar, esto es, no existe otra motivación (o no debería) que explique el porqué se deja la piel en cada exhibición. Pero poseer la intención de ganar no significa tener una mentalidad ganadora.
Parafraseando de nuevo a Freud, dijo en uno de sus ensayos que el deporte es una canalización de la ira. El hombre, por tanto, canalizaba su furia más primitiva a través del deporte. Yéndonos al baloncesto esto es claramente visible en muchos jugadores de todos los tiempos; desde Frazier hasta Ben Wallace, desde Rodman hasta Bruce Bowen.
Pero un ganador es distinto. Un ganador posee, aparte de lo explicado en mi antigua entrada, el factor psiquico más importante, desde mi punto de vista, del baloncesto: la confianza. Así, cuando Bird lanzó el último tricolor del primer concurso de triples de la NBA levantó el dedo un segundo antes de que cayera, sabiéndose ganador. De la misma forma Bryant es capaz de anotar casi cualquier suspensión sin importar cuántos defensores tenga encima o cuánto deba variar su mecánica.
El máximo exponente de la confianza lo protagonizó Tracy McGrady con aquella gesta de los 13 puntos en 30 segundos. Si miran el video por internet (soy demasiado torpe para ponerlo) se darán cuenta de lo siguiente: McGrady en primera instancia anota un triple. En la siguiente jugada, lanza otro, esta vez con Tim Duncan delante. En la siguiente, una contra, lanza otro triple, esta vez con 4 defensores alrededor. Bien, hasta el más egoísta de los jugadores hubiera pasado el balón tanto en el desajuste con Duncan como en el contraataque con cuatro defensores encima. Pero McGrady sabía que no merecía la pena. Él, que se conocía como nadie, sabía que estaba tocado por la varita de la confianza.
En el baloncesto se suelen etiquetar con rapidez a los jugadores como perdedores o ganadores. Precisamente McGrady está unánimemente etiquetado como perdedor. Normalmente uno se va al palmarés para juzgar esta cuestión. Pero la mentalidad ganadora va más allá del palmarés. Porque los anillos no los ganan los jugadores, sino los equipos.
sábado, 5 de junio de 2010
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Ví tu comentario en el blog de G Vázquez y tu blog me pareció interesante, y lo sigue siendo.
ResponderEliminarA mi me quedaria asociar la mentalidad ganadora a culturas y sociedades como la italiana, la argentina, la yugoslava o la griega(meditérraneas) frente a otras que no le conceden tanta importancia al juego.
Un saludo
Vaya, muchas gracias. Lo cierto esque yo separo el concepto del sentimiento y el coraje de lo que expongo. Esto es, no considero lo mismo ser un ganador que tener ganas de ganar.
ResponderEliminar¿Quieres decir eso de que la mentalidad ganadora(como muchas otras cosas) se tiene desde la nacencia y no se adquiere?
ResponderEliminarMayoritariamente sí, debe cumplimentarse con algunos caracteres adquiridos a lo largo de la vida, pero la base de la mentalidad ganadora, los cimientos, se nace con ellos.
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